La propuesta de este espacio surge con la intención de informar sobre algunos de los acontecimientos socio-políticos que suceden en nuestro entorno y que tienen que ver con el ambiente futbolero y barrista del contexto LATINOAMERICANO. Este blog se caracteriza por mantener una visión crítica respecto a los aspectos mencionados anteriormente y ve la oportunidad de que, desde las barras latinoamericanas, se gesten ideas que permitan transformar las estructuras sociales que hoy en día generan tanta injusticia y desigualdad social. Su material es de libre difusión.

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Medellín - Colombia



martes, 14 de enero de 2014

Picadito por la Paz

Por: Alberto Buitre (La Ciudad Deportiva)
El pasado 29 de noviembre,  las leyendas futbolísticas Carlos ‘Pibe’ Valderrama y Mauricio ‘Chicho’ Serna, lanzaron un reto a la guerrilla de las FARC-EP:  “Preparen un equipo para jugar un partido por la paz; si quieren allá en Cuba o aquí, donde sea, pero que preparen a gente bien porque el equipo de nosotros es muy bueno y fue a tres mundiales”.
Entonces por el país se comenzó a hablar del ‘Picadito por la Paz”. Una iniciativa a través de la cual una parte del fútbol colombiano alza su mano para decir sí a la conclusión de más de 40 años de guerra en este país. Un conflicto que  ha dejado más de 220 mil muertos,  5 millones de desplazados, 25 mil desaparecidos, 30 mil secuestros y más de 2 mil presos políticos. En La Habana, Cuba, una delegación de la guerrilla fariana y otra del Gobierno de Colombia, discuten en una mesa los términos de una pacificación que lucha por ser definitiva.
Desde la capital cubana, la delegación de las FARC-EP respondió positivamente al reto de las leyendas de Valladolid y Boca Juniors: “Juguémonos el Picado por la Paz en dos cotejos de ida y vuelta, la  primera aquí en La Habana, la segunda en el tradicional barrio de Pescadito, en Santa Marta, de donde salieron tantas glorias del fútbol nacional.”
Además de Pibe y Chicho, se maneja una lista de futbolistas que podrían participar. Entre ellos: Maradona, Chilavert, el ‘Diablo’ Etcheverry, Eric Cantoná, Alex Aguinaga, Ruud Gullit o Cristiano Lucarelli; además por invitación a los países que acompañan la Mesa de Paz,  el cubano Odelín Molina, el noruego Ole Solksjaer, el chileno Carlos Caszely y el venezolano Rafael Dudamel.
Aguinaga ya ha dicho que sí y faltan las respuestas positivas de los demás. Mientras, se pretende que sea un ‘picadito’ jugado también por mujeres, por lo cual, se ha invitado a futbolistas colombianas a participar del evento que es de “todo el pueblo colombiano”. Sin embargo, el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos no se ha pronunciado al respecto, a pesar que algunos miembros de las barras bravas como Santa Fe y Millonarios, han convenido hacer lo propio para eliminar la violencia en las tribunas de los estadios.
A propósito, el blog colombiano Fútbol Subverso opina que sí es posible lograr la paz en Colombia a través del fútbol. Radicando la pasión futbolística en sus dirigentes populares y desdeñando la apropiación privada tanto de clubs, estadios y hasta hinchadas, podrían gestarse proyectos donde la niñez encuentre en este deporte un camino lejos de la violencia.
“Al fútbol lo pueden relacionar con lo que pasa en la sociedad, y hasta en lo histórico porque el fútbol es tan poderoso que los fascistas lo han usado a su favor. Por eso es que nosotros debemos retomar ese fútbol, que nació entre lo popular, y es hacer memoria también a través del fútbol. Entonces no sólo es una herramienta que nos va a servir para la lucha, sino a trabajar con la gente, escuelas con los niños, en trabajo colectivo”, declararon Pancho y Pancha, miembros del portal.
En una conversación con este articulista, sostienen la consigna que el fútbol colombiano, como todo aquel administrado por la FIFA,  es un “fútbol dictadura”. Ahí, a la hinchada se le imponen condiciones para vivir su pasión siempre a costa de su bolsillo y de su propia seguridad. Si eso cambiara en Colombia, la paz podría ser posible, siendo un país donde un equipo recién ascendido como Uniautónoma, se le vincula con grupos paramilitares tras la encarcelación en diciembre de su ex rectora, Silvia Beatriz Gette Ponce.
Y sin embargo, el fútbol sí puede revertir las cosas en Colombia. Un deporte de masas, que arrastra pueblos que en lo político y frente al terrorismo perpetrado por los paramilitares, ha preferido muchas veces “comer callado” antes de pronunciarse por un deporte y una sociedad sin violencia. Sabiendo, quienes y donde están los culpables.  Más el ‘Picadito por la paz” ya tiene eco. El mismo jefe de la Delegación y segundo comandante en jefe de las FARC-EP, Iván Márquez, dijo:
“Nosotros reivindicamos la naturaleza del fútbol como patrimonio de nuestro pueblo. Es la actividad por excelencia en el descanso de los obreros, es el juego dominguero de los cabildos indígenas y del pueblo afrocolombiano, y es factor de unidad en todas las barriadas de la patria. Defendemos la alegría del picado bien jugado y el código de respeto de las banquitas callejeras. Sabemos igualmente de la creciente adhesión de los hinchas de todo el país a las distintas causas sociales y populares. Nos alegra ver en las tribunas banderas de solidaridad con el campesinado, el movimiento indígena, con los estudiantes y por la salud gratuita. Y también los pendones del Che. Esto es síntoma de una ciudadanía crítica, que no traga entero y que está perdiendo el temor a manifestarse”.
Como la mayoría de este pueblo, como los de Futbol Subverso, Pibe y Chicho quieren la paz para Colombia.  Y no de ahora. Desde hace unos años hacen parte del programa ‘Me la juego por las víctimas’, de la Unidad de Atención y Reparación para las Víctimas, que pretende dar confort a víctimas humanas del conflicto armado. Sólo falta definir fechas.  El Gobierno colombiano parece no tener voluntad; más, la esperanza sigue  en juego.

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